El revestimiento de hormigón apenas se diferencia visualmente del cerámico. Una vez instaladas, las tejas de cemento son difíciles de distinguir de las cerámicas. Sin embargo, al elegir el revestimiento de la cubierta hay que valorar tanto su estética como su resistencia y su comportamiento frente al clima. También debe adaptarse a la pendiente. El revestimiento de hormigón se utiliza en cubiertas con una inclinación mínima de 10°. Hay también tejas que solo se colocan en cubiertas con una pendiente mínima de 15° o 30°.

Composición de las tejas

La resistencia a los daños mecánicos es la principal ventaja de las tejas de hormigón. La vida útil del revestimiento alcanza entre 70 y 80 años. No contiene sustancias perjudiciales para la salud, solo materias primas naturales. Para fabricar tejas de cemento se utilizan agua, cemento Portland con una pequeña adición de calcio, pigmento y arena de cuarzo. Con los mismos componentes, sin pigmentos y en otras proporciones, se fabrican bloques huecos para forjados y bloques de cimentación. Estos elementos básicos de la casa deben ser muy resistentes. Por eso las tejas de cemento son tan duraderas.

El proceso de fabricación y la durabilidad de las tejas

Las tejas se moldean y después se secan a una temperatura más baja, lo que permite mantener una gran precisión dimensional. Tras el secado, la pieza de cemento es gris y rugosa. Por eso se pinta con pintura acrílica y se recubre con una capa protectora que también cumple una función decorativa. Estas operaciones suelen realizarse dos veces, antes y después del secado. La superficie de las tejas se vuelve lisa, satinada o mate y estanca, sin microporos. La variedad de colores del revestimiento de hormigón no es su punto fuerte, aunque está disponible en varios tonos.

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